sábado, 3 de septiembre de 2011

La pareja



Considero que compartir la vida con el otro es un arte. La creatividad estará al servicio del “hacer” la vida conjunta en cada momento, permitirá encontrar soluciones a los desencuentros y a los desacuerdos, y hará posible la elaboración del proyecto de la pareja, y su concreción a través del tiempo. Además permitirá la comprensión de las necesidades del otro y facilitará la búsqueda de los medios para su solución. Será finalmente, un factor importantísimo para que la pareja sea vivida lo más armónica y placenteramente posible.

En épocas pasadas la convivencia parecía menos problemática porque las normas eran más rígidas y los roles bien definido. Por lo tanto no había que improvisar nada, todo estaba predeterminado. Cada uno sabía qué debía hacer y cuáles eran sus derechos. Solo debían ejecutarlos. Por lo tanto allí no había sorpresas.

A través del tiempo y las diferentes culturas, esto fue cambiando. La mujer fue nivelando cada vez más sus derechos a los del hombre, de tal manera que aquel sistema rígido de entonces, ya no sirve más como punto de referencia en qué apoyarse, para llevar adelante la relación.

La pareja conforma un “sistema” compuesto por dos miembros. En cada uno de ellos están inscriptas las influencias de sus familias de origen con sus culturas y sus mitos. Esto supone cierta continuidad histórica, que lleva consigo las creencias y tradiciones. Es decir que cada miembro de la pareja es ineludiblemente un portavoz de su historia familiar. Este hecho, puede llegar a dificultar la posibilidad de irse separando de la familia de origen y entorpecer la conformación de la pareja y la adquisición de los nuevos roles de Esposo-Esposa. Muchas familias, especialmente aquellas vinculadas simbióticamente, tienden a reforzar estas dificultades, mientras que aquellas familias bien constituidas, actualizadas culturalmente, entienden que el hecho de que un hijo se case, no significa una ruptura afectiva, sino que ello forma parte de la vida evolutiva de la familia. De esta manera colaboraran positivamente para el logro de las metas de la nueva pareja.

Los mitos tienen también mucha influencia en la conformación de la vida conjunta. Ellos preexisten a las personas de la familia. Suelen venir desde muy atrás en el tiempo, y se transmiten de generación en generación y crean personajes, a cuyos moldes la familia intentara ajustar en mayor o menor medida, las personas reales.

La pareja entonces, es precedida por los mitos familiares y por lo tanto cada uno de ellos lleva consigo algo de aquellas influencias. Al no tener conciencia de su origen mítico, suelen defender con vehemencia estas modalidades, lo que puede dificultar el buen acomodamiento de la convivencia.

Las influencias míticas, forman parte de la cultura familiar. Esta se incorpora dede los primeros momentos de la vida. Por consiguiente la persona vive esto como pertinente a su modo de ser y no se lo cuestiona, excepto en situaciones terapéuticas o en momentos de crisis. El no revisar esta cultura, facilita el tipo de pareja repetitiva que cuando se da desde el aspecto negativo de la personalidad, trae muchos problemas.

La pareja tiene distintos momentos evolutivos y coyunturales en los cuales se producen crisis, como ser: la llegada de un hijo, la pérdida del trabajo, una enfermedad prolongada, la adolescencia de los hijos, la separación paulatina de éstos y otros muchos factores que las pueden provocar.

Además, en las parejas que se forman después de un divorcio o viudez, se agregan a todas estas posibles problemáticas, el miedo a un nuevo fracaso, la comparación con la pareja anterior (también se puede dar en casos de noviazgos muy largos anteriores a la pareja actual), las situaciones surgidas con “la familia ampliada”, etc.

Es importante la cooperación y la colaboración para poder salir airosos de estas crisis. Si lo logran, la pareja experimentará un crecimiento. De lo contrario padecerá una fisura o fractura, según el daño que haya sufrido.

La personalidad de cada uno de los miembros del sistema dual, suele complementarse entre sí. Esta posibilidad puede hacerse desde lo positivo, siendo entonces beneficiosos para la pareja, pero muchas veces se realiza a partir de los aspectos negativos de la personalidad.

En este caso la relación se vive penosamente. Algunos ejemplos ayudaran a entender mejor lo expuesto:

1. El funcionando desde el rol de padre y ella desde la de hija o alternándose en los mismos.

Esto se da quizás, por un falso “desligamiento” de las familias de origen, y lo que hacen es revivir aquellos vínculos, transifiréndose mutuamente los roles de los progenitores.

2. Que uno de los dos quiera ser el sabelotodo, y el otro sea el confuso.

3. Que uno quiera estar bien a expensas del otro.

4. Que utilicen modos defectuosos en la comunicación para evitar el compromiso.

Y muchos otros factores que llevan a la pareja a sentirse mal.

Todo esto se da de un modo no consciente.

Fragmento del libro "La pareja. El arte de compartir la vida" de Franco del Casale

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